Intenté tirar tus mimos
a la basura.
Cuando los creía enterrados
y descompuestos,
resurgían triunfantes, alados,
oliendo a romero.
No consigo olvidarlos.
Mamá,
¿Qué ha pasado?
Tu pecho inmenso,
tu mirada infinita,
los altísimos árboles de donde me bajaste
a la fuerza.
Mientras yo crecía, el mundo
ha empequeñecido.
lunes, 20 de julio de 2009
Pájaros en la cabeza
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