Llevo tiempo admirándote
y hoy no te reconozco.
Hoy, enfadada, me escupes a
la cara con tu espuma blanca,
mareas mi mirada con tus olas
en todas direcciones,
alejas windsurfistas a la velocidad del viento.
Hoy he vuelto de ti con
la cara quemada, cuajada
de ampollas, los ojos salados y
un viento amargado perforando el oído.
Hoy no distinguía los barcos, de
tantos estandartes. No veía el sol,
de tanta nube gruesa.
Hoy te imaginaba reflejada
en las rocas, y en cada envite las olas
se me llevaban, del recuerdo, un beso.
Hoy busco el trozo de orilla donde
se imprimió mi espalda, para que mi
casi sangre fluya dulcemente
… y mueras. Sin honores. En mi falda.
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