En esos días en que el sol se me escurre entre los dedos,
las horas se congelan y oscurecen
y el negro se abre espacio entre las nubes.
En esos días en que languidece el rojo de los hombres,
y una guadaña de hielo sesga
la belleza del paisaje de los versos.
En esos días que habito el vacío más hondo del armario,
donde los floristas lloran,
y siento dolor en el hueco sin pilas de mi espalda.
En esos días en que no miro qué me sigue y corro,
corro con carbón sin rumbo, y sin saber sigo corriendo.
En esos días... qué idiota soy. Es el futuro quien no logra alcanzarme.
Vaya, qué triste suena esto, mi niña. Deseo tanto que no regresen esos días...
ResponderEliminarTe quiero, princesa.