Sueño que un día
cuando saco el trapo
para limpiar el polvo de tu memoria
n o t e n g o m i e d o
Y entonces, nota a nota,
a golpe de fuelle y tecla,
de tu acordeón relicario germina
la melodía más dulce del mundo.
Sonríen los compases,
se animan los silencios
danzan corcheas y fusas
y todos juntos reciben,
con un gran ramo de polkas,
a la poesía.
Entonces yo canto en verso
lo que nunca pude decirte
pues no había palabras,
ni notas.
Eso sucederá algún día.
Pero aún hoy
cuando trato de leer tu nombre
en un pentagrama sordo
t i e m b l o.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario