Inspirado en Frantic, para contárselo a Frantic.
Hoy me he sorprendido, a plena luz del día, al ver
llover estrellas cayendo en espiral. Había en
los balcones gorriones de colores con lunas
en las alas, y un pez quemando escamas con llamas
de mechero, guiñándole a tu boca.
Mi almohada, deslucida, olía a madera nueva,
a tierra removida mojada de rocío. El té
del desayuno, a roca enverdecida. Y el beso que
te he dado -aunque no lo supieras- olía a clavos
de acero con los que apuntalar.
Escuché caracolas susurrando canciones sobre
anémonas de plata, que sólo se perciben
si conoces tu voz. Cantaron con dulzura tus
eses salivares sobre mis labios secos -pincel de
semillas- y vi brotar en ellos el trigo y las castañas
como en un campo regado de orgasmos y de sol.
Me he tragado la mañana -qué sueño delirante- y
al acariciar mi lengua, te he paladeado a ti.
Dirás que tú no estabas, que mira que imagino,
que tengo los sentidos bailando con las nubes
en un cielo ambulante, sin rumbo establecido, sin orden
ni concierto, más bien desconcertados.
Bendito disparate. Qué bello es el amor.
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Si esos son tus despertares cuando no estoy, no quiero perderme ninguno más a tu lado.
ResponderEliminarTe quiero, mi amor.