Para Frantic, mi amor. Que siempre nos sonría la vida.
A veces la vida te da un sombrero blanco
de flores rojas y una guitarra,
y cantas y bailas, y ríes por todo
como una idiota.
Otras veces la vida te da humo, otras veces la espalda.
La vida tiene por días baldosas sueltas,
donde tropiezas y te lesionas y te levantas;
a veces te da sorpresas, a veces te da una daga
y tú la chupas, y sangra la boca entera,
hasta los ojos, hasta el ombligo,
todo te sangra.
A veces lleva la vida un candado grueso
en toda su entrada, y a veces te da una llave
que no funciona y que tú no cambias
porque estás harta.
A veces te crece un árbol que no da sombra
o maldiciones en los bolsillos que tú conservas,
como un tesoro, sin conocerlas;
a veces tú te despistas, le das la mano como un colega
y te la machaca.
A veces… a veces pinta unos ojos verde esperanza
que te hipnotizan, y titubeas, te ralentizas,
y ahí es donde te besa la vida;
entonces la vida te arropa, entonces la vida te riega,
entonces la vida te da el sombrero blanco
de flores rojas y una guitarra,
y cantas y bailas, y ríes por todo
como una idiota.
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La vida sonríe siempre que abro los ojos y, sin querer, la mirada se me escapa hacia el sur y es tu sonrisa lo primero que encuentro porque el sur, mi amor, el sur eres tú.
ResponderEliminarTe quiero, princesa.